Durante la S.G.M. la
Luftwaffe fue la primera fuerza aérea en utilizar en combate aviones a
reacción: el Me 163, Arado o, el mejor, el Me 262. Lamentablemente para ellos,
los errores de Goering y Hitler que deseaban que fuesen utilizados como
bombarderos en vez de, para lo que estaban cualificados, cazas.
Pese a ello, Adolf Galland,
entonces comandante de la caza alemana consiguió que, por lo menos, una parte
de los modernos aparatos fuesen a unidades de caza, pero su escaso número le
hizo plantearse una idea: juntar a los mejores “cazadores” en una sola unidad:
la Jv44.Así hombres como Barkhorn, Steinhoff, Krupinski o Lutzow formaron en
las filas de esta unidad, que fue
conocido como “el escuadrón de los ases”
y como diría Galland, “la cruz de hierro
era nuestra insignia” por la cantidad de condecoraciones que acumulaban l
os
miembros de la unidad.
Desgraciadamente era el
final de la guerra, solo empezó a combatir el 31 de marzo de 1945, desde Munich
y, posteriormente, Salzburgo,. Pese a ello, en solo un mes de combate la unidad
consiguió cerca de 50 victorias con escasa pérdidas, aunque por culpa de cierta
debilidad en los motores del Me 262, hubo algunos accidentes, así como derribos
por la caza aliada que merodeaba el aeródromo de donde despegaban, pues en ese
momento el avión quedaba indefenso por lo que debía ser protegido el despegue
por cazas a hélice.
El Me 262 era un avión
birreactor, con motores Jumo 004B no muy fiables, la parte más débil del
aparato, con una velocidad de combate, a 6.000 metros de altura, de 870
kilómetros hora, cuatro cañones MK108 de 30mm y 24 cohetes aire-aire R4M
en soportes bajo el ala o 500 kilogramos de bombas bajo el morro. Pero
el problema der sus motores, que solo tenían 10 horas de utilidad por cada 24
de mantenimiento, nunca fue solventado.
El Me262 también actuó como
bombardero, pero en esta faceta demostró numerosas carencias, amén de los
problemas de entrenamiento de los pilotos que era mas compleja que para la
caza, sin olvidar el costo en combustible para elñ entrenamiento, en un momento en que Alemania sufría severos
recortes. De todas formas tuvo algunos éxitos volando en el Kampfgeschwade 51 ,
IX Fliegerkorps mandado por el general
Peltz.
También voló en alguna otra
unidad de caza, como el III/Jg7 donde
también alcanzó éxitos en su lucha contra los bombarderos y cazas aliados. Pero
parafraseando al propio Galland, fueron demasiados pocos y fue demasiado tarde
para que el moderno avión pudiese inclinar la balanza ya decidida hacia el lado
aliado. Pese a ello la JV44 demostró que un puñado de grandes pilotos podía conseguir
grandes éxitos contra un enemigo superior.
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