jueves, 7 de febrero de 2013

Puente aéreo sobre Cholm


A lo largo del siglo XX fueron varios los puentes aéreos que han pasado a la historia, unos terminaron en victoria para los cercados y otros en derrota. Entre los primeros el más famoso es el de Berlín cuando la ciudad fue sitiada por los soviéticos en 1948-49 y las fuerzas aéreas occidentales, sobre todo las de EEUU, mantuvieron viva a la ciudad.

Entre los segundos, el de Stalingrado cuando la Luftwaffe no pudo sostener a una guarnición de más de 100.000 hombres terminando con la derrota del VI ejército alemán a manos de los soviéticos.

Pero éste tuvo un antecedente exitoso pero al que se considera el “culpable” de Stalingrado. Es el puente aéreo que la Luftwaffe sostuvo con la pequeña localidad de Cholm. Tras la gran ofensiva germana de 1941, el 7 de diciembre del mismo año se inició la contraofensiva enemiga, que obligó a la Wehrmacht a retroceder cientos de kilómetros. Casi en el empalme del Grupo de ejércitos Norte y Centro se encontraba la pequeña población de Cholm, cuya importancia estratégica se basaba en que era el núcleo de carreteras con muy pocas por ser zona pantanosa.

Ya desde principios de enero, los soviéticos atacaron para hacerse con  la plaza y tras duros combates consiguieron cercarla el 28 del mimo mes de 1942. Las fuerzas en conflicto nunca fueron muy grandes, unos 5.000 alemanes contra unos 15.000 soviéticos, aunque eestos contaron con fuerte apoyo artillero y de blindados.

Consumado el cerco, sería la Luftwaffe la encargada de bastecer la posición que Hitler había ordenado no abandonar. Se necesitaban aproximadamente unos 120 contenedores diarios de alimentos y munición, siempre escasa, sobre todo para las ametralladoras mg-42 que fueroon las verdaderas vencedoras del cerco. Desde Pleikau o Riga, los aviones alemanes volaban hacia la bolsa para abastecerla.

Uno de los graves problemas era que el pequeño aeropuerto estaba, la mayoría de las veces, en zona de nadie lo que dificultaba el aterrizaje de los aviones. Para la empresa se utilizaron los sempiternos JU-52 y los Heinkel 111 que utilizaban los lanzabombas para lanzar las cargas. Diariamente de 20 a 30 aviones surcaban el espacio de Cholm lanzando las cargas, que a veces caían en zona enemiga o en tierra de nadie, lo que dio lugar a duros combates por los mismos.

En aquellas fechas todavía la aviación alemana dominaba el aire y los cazabombarderos FW-190 y los Stuka podían apoyar a las fuerzas si8tiadas, aunque no siempre debido al tiempo atmosférico y a ser necesarias en otras zonas para frenar la ya mencionada contraofensiva.
Una de las aeronaves que fueron utilizadas en un número de 80, de los cuales solo se perdieron 5, fue el planeador Ghota-242, que llevó no solo suministros sino pequeños grupos de apoyo, sobre todo especialistas en artillería y comunicaciones. Llevaba hasta 25 hombres con su equipo, con dos pilotos y tenía doble timón de cola lo que le permitía maniobrar. Era arrastrados por un JU-52 o Heinkel-111. Tenía una longitud de 15 metros y una envergadura de 25 y su velocidad de arrastre era de 300kms/hora, fue la gran baza germana.
 
Salvo los Gotha ningún avión pudo aterrizar o despegar desde el 1 de marzo hasta el 5 de mayo cuando el cerco fue levantado y la heroica guarnición mandada por el GeneraloT. Scherer pudo empezar a ser evacuada, entre ellos más de 1.500 heridos.

Aunque la Luftwaffe perdió un cierto número de aviones, la verdad es que el puente fue un éxito, pero de las pérdidas y del tamaño de las fuerzas en conflicto no supo sacar las consecuencias Göering que, durante el cerco de Stalingrado, aseguró poder mantener el ritmo de entregas, cosa imposible para todo un ejército, con el invierno y tras la pérdida de los aeródromos de Pitomrik y Gumrak, por eso se considera que el éxito en Cholm fue el preludio del desastre en la ciudad del Volga.

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