A lo largo del siglo XX
fueron varios los puentes aéreos que han pasado a la historia, unos terminaron
en victoria para los cercados y otros en derrota. Entre los primeros el más
famoso es el de Berlín cuando la ciudad fue sitiada por los soviéticos en 1948-49
y las fuerzas aéreas occidentales, sobre todo las de EEUU, mantuvieron viva a
la ciudad.
Entre los segundos, el de
Stalingrado cuando la Luftwaffe no pudo sostener a una guarnición de más de
100.000 hombres terminando con la derrota del VI ejército alemán a manos de los
soviéticos.
Pero éste tuvo un
antecedente exitoso pero al que se considera el “culpable” de Stalingrado. Es
el puente aéreo que la Luftwaffe sostuvo con la pequeña localidad de Cholm.
Tras la gran ofensiva germana de 1941, el 7 de diciembre del mismo año se
inició la contraofensiva enemiga, que obligó a la Wehrmacht a retroceder
cientos de kilómetros. Casi en el empalme del Grupo de ejércitos Norte y Centro
se encontraba la pequeña población de Cholm, cuya importancia estratégica se
basaba en que era el núcleo de carreteras con muy pocas por ser zona pantanosa.
Ya desde principios de
enero, los soviéticos atacaron para hacerse con
la plaza y tras duros combates consiguieron cercarla el 28 del mimo mes
de 1942. Las fuerzas en conflicto nunca fueron muy grandes, unos 5.000 alemanes
contra unos 15.000 soviéticos, aunque e
estos contaron con fuerte apoyo artillero
y de blindados.
Consumado el cerco, sería la
Luftwaffe la encargada de bastecer la posición que Hitler había ordenado no
abandonar. Se necesitaban aproximadamente unos 120 contenedores diarios de
alimentos y munición, siempre escasa, sobre todo para las ametralladoras mg-42
que fueroon las verdaderas vencedoras del cerco. Desde Pleikau o Riga, los
aviones alemanes volaban hacia la bolsa para abastecerla.
Uno de los graves problemas
era que el pequeño aeropuerto estaba, la mayoría de las veces, en zona de nadie
lo que dificultaba el aterrizaje de los aviones. Para la empresa se utilizaron
los sempiternos JU-52 y los Heinkel 111 que utilizaban los lanzabombas para
lanzar las cargas. Diariamente de 20 a 30 aviones surcaban el espacio de Cholm
lanzando las cargas, que a veces caían en zona enemiga o en tierra de nadie, lo
que dio lugar a duros combates por los mismos.
En aquellas fechas todavía
la aviación alemana dominaba el aire y los cazabombarderos FW-190 y los Stuka
podían apoyar a las fuerzas si8tiadas, aunque no siempre debido al tiempo
atmosférico y a ser necesarias en otras zonas para frenar la ya mencionada
contraofensiva.
Aunque la Luftwaffe perdió
un cierto número de aviones, la verdad es que el puente fue un éxito, pero de
las pérdidas y del tamaño de las fuerzas en conflicto no supo sacar las
consecuencias Göering que, durante el cerco de Stalingrado, aseguró poder
mantener el ritmo de entregas, cosa imposible para todo un ejército, con el
invierno y tras la pérdida de los aeródromos de Pitomrik y Gumrak, por eso se
considera que el éxito en Cholm fue el preludio del desastre en la ciudad del
Volga.
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