Entre los muchos enigmas
todavía no resueltos de la S.G.M. uno de los más interesantes, en el mundo de
la aviación, es el misterio que rodea a la Unidad KG 200 de la Luftwaffe. Dicho Gruppe fue creado a principios de 1944 como el encargado de
reconocimientos a grandes distancias y también para lanzamiento de saboteadores
tras las líneas enemigas en un momento en que los alemanes retrocedían en todos
los frentes. Pero junto a ello, también se encargaban de experimentos con
nuevos aviones así como el estudio de los aparatos enemigos, de los que utilizó
algunos B17 y B24 para sus misiones, aunque siempre con escarapelas alemanas.
También usaron He177, JU352 o hidroaviones Bv222.
Los alemanes ya en la P.G.M.
habían utilizado aviones para hacer descender saboteadores y espías sobre
Inglaterra, de lo que se sabe poco, pues era un tema muy delicado para los
británicos y, a su vez, los alemanes tampoco querían explicar sus tácticas con
vistas a una revancha de 1918.
Entre los años 1930-39 el
Abewhr utilizó avionetas y vuelos privados para fotografiar instalaciones
francesas y británicas, amén de polacas, el llamado escuadrón Rowehl. Al mismo tiempo,
otras unidades empezaron a probar modelos superavanzados, incluso platillos
volantes y alas voladores y otros complejos aparatos que no se sabe hasta qué
nivel de efectividad llegaron.
Todo este entramado pasaría
al KG 200, que puso en marcha elementos como el combinado Mistel en que un
avión JU88 cargado de explosivos era conducido por un FW190 y soltado sobre el
objetivo. Obtuvo varios éxitos al final de la guerra sobre todo en el frente
del este sobre los puentes del río Oder.
Entre los muchos éxitos
conseguidos está el haber abierto la ruta por el Ártico para conectar Alemania
con Japón, vía Manchukuo, o ya a finales
de 1944 seguían haciendo incursiones para lanzar comandos en Medio Oriente, en
la propia Unión Soviética, Rumanía y, por supuesto, Francia, Bélgica o Países
Bajos.
Otro de las misiones más
importantes era seguir con un B17 capturado a las formaciones de bombardeo y
comunicarlo a la defensa antiaérea, confundiéndose con los B17 americanos.
También se creó, aunque
nunca fue operativo, un escuadrón tipo kamikaze que a bordo de una V1
modificada debía lanzarse contra los aviones enemigos tripulados por fanáticos
de las Hitler Jugend, que aunque podían lanzarse en paracaídas, por la
velocidad del avión era muy difícil.
Sin embargo siguen existiendo
muchas incógnitas, sobre todo en lo referente a los avances tecnológicos y
científicos. Baumbach el último jefe de la unidad no habla en absoluto de la
misma en sus memorias y no se conoce la identidad de la mayoría de los
aviadores de la unidad.
Los americanos, tras la
S.G.M. en la Operación “Paper Clip” se hicieron con muchos documentos que, más
que probable, les ayudó a evolucionar sus modelos aéreos y tácticas de combate.
También sabemos que pilotos del KG200 sirvieron en diversos países como pilotos
de pruebas, como el mismo Baumbach que moriría en Argentina a bordo de un
Lancaster modificado para llevar pasaje.
En definitiva, una incógnita
más de las muchas que todavía encierra la guerra aérea en la S.G.M.
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